La resolá


Las conversaciones en la resolana, en las largas tardes del verano, eran como tener la “arradio” siempre encendida, pero con noticias del pueblo.

Aunque hablaban entre dientes, se les entendía todo lo que decían, claro que lo que decían no tenía mucho sentido para mí…

Mi madre sabía por qué le llamaban así al tío “media liebre”. Era porque el día que se casó, en la misma mañana de la boda, había ido al campo y había cazado una liebre. La mitad, se la había dado a su madre, que bien se agradecía una cosa así. Y la otra mitad, la colgó encima de la cama, donde se iban a acostar por la noche. Cuando llegaron a dormir los novios, él le dijo a la novia señalando la cabecera de la cama:

- ¡Pa que veas que conmigo no te faltará de !

Las mujeres se reían mucho con esto, pero a mí me parecía bien. No era fácil cazar liebres. Los tíos en la Raña, siempre decían:

-¡total no son joias, ven el lazo antes de que yo lo ponga!

También hablaban del tío “Curanes”, que ahora tenía dos mujeres. Eso decían ellas. Tenía la del pueblo y otra en Alemania, lo sabían porque le habían visto con ella abrazados, sin remilgos ninguno.

Pero lo que más me preocupaba de todo lo que decían era que el tío Andrés “El cojo” había traído un caballo a casa y ahora su mujer estaba muy preocupada y lloraba mucho.

No sé porqué lloraba su mujer, a lo mejor no le gustaba el caballo.

Siempre hablaban de eso y decían:

- Cucha chacha, y ¿cómo lleva lo del caballo?

- ¿cómo lo va a llevar?, imagínate, ¡un caballo! menudo problema y sin poder decir nada, teniéndose que callar…

Y así, dale que dale, muchas tardes…

Yo conocía la casa de esa vecina y era muy pequeña. No podían tener un caballo en casa, pero como siempre hablaban de ello, vigilé a ver cómo era ese caballo y cuando lo sacaban a las cercas, o a beber. Pero nada, nunca vi ese caballo, nunca, nunca, por más que estuviera espabilá para ver cuando le sacaban.

Cuando entré en la casa, miré muy bien y no tenían ningún caballo. Porque la casa era pequeña y yo no le encontré. No había caballo ninguno.

Pero ellas, seguían diciendo que sí.

Un día de los que vino la mujer de “El cojo” a coser con nosotros, ella misma, dijo que era verdad y lloraba por tenerle en casa.

Mi madre le decía:

- Anda chacha, no te preocupes, con algo conseguirán terminar con él.

Y las otras vecinas también dijeron:

- Ya verás como dentro de poco ha desaparecido, que ahora hay muchos adelantos.

Pero ella no dejaba de llorar.

Cuando la abuela vino al pueblo le dije:

- Abuela la tía Josefa tiene un caballo en casa y llora mucho y está muy preocupada. Pero yo no sé donde lo tienen, porque no lo he visto. Y dicen que van a terminar con el o que desaparecerá, pero yo no sé…

Y la abuela dijo:

- Si no estuvieras aparpando moscas, no te enterarías de esas cosas. ¡Y chitón no vaya a ser que tenga que echarte una cucharada de pimienta en la boca.

¡Pues vaya!

(“Caballo” designación local que daban en mi pueblo a la sífilis. Claro está que la aclaración me llegó muchos años después)

12 comentarios:

Carmela dijo...

Precioso precioso tu blog, me lo he leído de principio a fin. Me ha gustado muchísimo.

Muchas gracias por tu comentario en mi blog de Castrillo de los Polvazares, es muy sencillito, y de momento lo tengo parado hasta que llegue agosto y pueda recopilar cosas nuevas, este año me sentaré en la piedra junto a la gente mayor y les pediré que me cuenten batallitas de su juventud para después darlas a conocer y que no se pierdan, por lo menos en el conocimiento de los más jóvenes, aquella vida, que aunque dura, tenía su encanto y estaba llena de ternura.

Yo también seguiré viniendo a tu cita de vez en cuando.

Un abrazo. Carmela.

m dijo...

A los niños en muchas ocasiones se les trata como estúpidos, se les omiten cosas, se habla en secreto, en claves.
Yo creo que así solo se les causa incertidumbre, miedos...
Cuando eres pequeño solo quieres saber que esta pasando, quieres comprender, entender. Pero si nadie te lo explica y lo que te cuentan no es cierto, creces sabiendo que hay cosas que no se pueden hablar, tabúes. Aprendes a usar eufemismos y nunca entiendes el verdadero significado de las palabras.
No es justo, son niños.

Chayo dijo...

Hola chiquilla traviesa!!!
¡¡¡Me hubiera encantado verte de pequeñita, buscando el caballo en la pequeña casa de tu vecina!!
¡¡¡Jajajajaja!!!!
Un abrazo.

Celeste dijo...

Lo busqué durante días, vigilando todas las horas posibles...pero nada.

Cucha chacha hay que ver qué cosas pasan!

Pilar M Clares dijo...

ostras, pues yo es la primera vez que lo oigo; hay que ver el caballo, además de lo ideal para la publicidad, la de malos rollos asociados que tiene.

¡¡Y lo de la liebre en la cama jajajajajaaj! qué bueno.

Besazos, hermosa. Me gusta la de vida que queda por contar, y por vivir!

b dijo...

Cuando era pequeña yo también buscaba cuadrúpedos. Tenían forma de camellos llevados por tres hombres que vestían túnicas de colores y pedrería que iban cargados de cajitas emvueltas con papel de regalo del Corte Inglés.

Celeste dijo...

B, ahora sabrás que tú tienes que poner todo: los hombres, los cuadrúpedos,las cajitas del corte ingles...pero hay algunas cosas, justo las que no se pueden comprar y por lo tanto las más poderosas, con las que sí se puede seguir soñando: el amor, la amistad, la calma de corazón...porque de lo que das, siempre recibes.
Un abrazo grande querida niña.

Celeste dijo...

Carmela, M, Chayo, Pilar y tantos que leen esto y me acompañan por correos o por teléfono: Gracias.
No me canso de repetirlo y vosotros siempre me lo reafirmais: es precioso compartir!

Un abrazo grande, grande.

Pilar M Clares dijo...

Comienzo mis vacaciones, amiga, vuelvo a mi natural transhumancia... quizás pare a descansar por tus tierras extremeñas. Te recordaré por ellí.
Mil besos, reina, feliz verano.

MentesSueltas dijo...

Paso a saludarte con el afecto de siempre... Celeste te dejo un abrazo.

MentesSueltas

Pilar M Clares dijo...

Y yo paso ahora a darte un besazo de esos calurosos veraniegos!!!
hiiiiii

Celeste dijo...

Niñas/os q las vacaciones marcan los días!!!!!!!

Pero volveremos!

Abrazos calentitos a todos/as